El proyecto llega tras años de demandas vecinales y marca el inicio de una transformación que impactará en la vida diaria del barrio. La previsión es que el nuevo pabellón abra en 2031, aunque el inicio de las obras se espera para el próximo mandato municipal.
La instalación responderá a una necesidad clara: contar con espacios deportivos cubiertos. Hasta ahora, muchos jóvenes entrenan al aire libre, lo que limita la actividad en determinadas épocas del año.
El cambio urbanístico aprobado en 2015 permitió reservar este solar para equipamientos. Desde entonces, la presión vecinal ha sido constante para que el proyecto se hiciera realidad.
El futuro polideportivo no solo cubrirá una carencia deportiva. También se plantea como un punto de encuentro que dinamizará el tejido social y reforzará la actividad comunitaria en la zona.
El entorno del Canòdrom, junto a la Meridiana, suma así un nuevo capítulo en su transformación. De espacio vinculado a su pasado industrial y recreativo a equipamiento de uso cotidiano, el barrio avanza hacia una configuración más centrada en sus vecinos y sus necesidades.