La herramienta está pensada para personas atendidas por los servicios sociales municipales y para profesionales que necesitan seguir cada caso con más orden. Para muchos usuarios, puede suponer menos esperas, menos papeles y más autonomía en gestiones que hasta ahora podían ser lentas o difíciles de seguir.
La app permite consultar prestaciones asignadas, justificar ayudas, descargar documentación y recibir avisos automáticos de citas. También se pueden cancelar visitas, y próximamente está previsto incorporar la opción de modificarlas o pedir nuevas desde el propio móvil.
Barcelona Social está disponible en catalán, castellano e inglés. El acceso requiere identificación digital mediante idCAT Mòbil, certificado digital o Clave PIN, un paso necesario para proteger la información personal y garantizar que cada usuario accede solo a sus datos.
Antes de su lanzamiento, la aplicación se probó durante seis meses con más de un centenar de usuarios y medio centenar de profesionales. La experiencia piloto permitió comprobar qué funciones eran más útiles y qué dudas podían aparecer en el uso diario.
Para acompañar el despliegue, el Ayuntamiento ha habilitado 42 puntos de apoyo en la ciudad. Allí, agentes ayudan a instalar la app, resolver problemas de acceso y explicar cómo usar las principales funciones, algo clave para quienes no están acostumbrados a hacer trámites digitales.
La previsión es que cerca de 93.700 personas atendidas por los servicios sociales y unos 1.400 profesionales puedan beneficiarse de esta herramienta. El impacto puede notarse especialmente en familias que gestionan ayudas, personas mayores acompañadas por servicios municipales o usuarios con citas frecuentes.
La app no elimina la atención presencial, pero sí puede aliviar parte de la burocracia diaria. Si funciona bien, consultar una ayuda, recuperar un certificado o recordar una cita dejará de depender tanto de llamadas, desplazamientos y esperas en oficinas.