Hoy, aproximadamente uno de cada cinco habitantes metropolitanos supera los 65 años. Al mismo tiempo, el peso de los menores de 15 ha bajado del 14,5% en 2015 al 12,5% en 2025, y la caída es todavía más acusada entre los niños de cero a cuatro años, cuyo número se ha reducido un 22% en diez años.
La tendencia se ha extendido con rapidez por los municipios. En 2025, el índice de envejecimiento aumentó en 35 de los 36 municipios del AMB. L’Hospitalet de Llobregat fue la única excepción y Sant Cugat del Vallès es ya el único municipio metropolitano donde los menores de 15 años siguen superando en número a los mayores de 65.
Barcelona ciudad presenta una de las fotografías más envejecidas: registra 188 mayores por cada 100 menores y los niños y adolescentes de menos de 15 años representan solo el 11,1% de sus habitantes. Esplugues de Llobregat destaca también por el peso de la población de mayor edad, que se aproxima a una cuarta parte de sus vecinos.
El cambio tiene consecuencias muy concretas. Más personas mayores implican mayor demanda de viviendas accesibles, atención domiciliaria, centros sanitarios, bancos, sombra y recorridos cómodos a pie. Al mismo tiempo, menos niños pueden alterar las necesidades de escuelas, zonas de juego y equipamientos familiares en determinados barrios.
Detrás de esta transformación está también la caída de la natalidad. Desde 2017 mueren más personas de las que nacen en el conjunto metropolitano. En 2024 se registraron 22.964 nacimientos y 28.362 defunciones, con saldo natural negativo en 26 de los 36 municipios.
Pese a ello, la metrópoli continúa creciendo. Entre 2024 y 2025 incorporó 51.542 habitantes y alcanzó alrededor de 3,45 millones. La llegada de población desde otros países está compensando ampliamente la pérdida natural: solo en 2024 el saldo migratorio exterior fue positivo en 75.540 personas.
El resultado es una Barcelona metropolitana más poblada, pero también más vieja y más diversa. El reto ya no consiste únicamente en construir para una ciudad que crece, sino en adaptar barrios, transporte, vivienda y servicios a hogares más pequeños, menos niños y una proporción cada vez mayor de vecinos que llegan a edades avanzadas.