Los puntos ya existentes han empezado a funcionar y las nuevas áreas se irán activando de forma progresiva. La previsión es que estén disponibles durante el verano, con un horario ampliado de 10:00 a 20:00 horas y sin la pausa del mediodía que sí se aplicaba en temporadas anteriores.
La ampliación llega en un momento en el que el calor ya condiciona muchos planes familiares en Barcelona. Para quienes viven en pisos pequeños, sin terraza o con poca ventilación, tener un espacio cercano donde los niños puedan jugar con agua cambia bastante la tarde: evita desplazamientos largos y ofrece una alternativa gratuita a piscinas o planes de pago.
Los nuevos juegos se instalarán en entornos como la plaza Carme Simó, la avenida Mistral, la plaza Joan Pelegrí, los Jardines de Justa Freire, el parque Joan Reventós, la plaza Harry Walker, los Jardines del Baix Guinardó, el parque Antoni Santiburcio y la plaza Lolita Torrentó.
A estos espacios se suman zonas que ya funcionaban en puntos como Canyelles, el parque de las Rieres d’Horta, Bon Pastor, el Canódromo de Meridiana, la plaza del Maresme, la Antiga Casa de l’Aigua, el parque de las Glòries, los Jardines de Sant Joan de Déu y la plaza de Caramelles.
El objetivo no es convertir las plazas en piscinas, sino ofrecer áreas de juego pensadas para menores, con surtidores y sistemas activados por pulsador para controlar el consumo de agua. El uso está previsto para niños a partir de cinco años, con calzado, y sin acceso para animales de compañía.
La medida también ayuda a repartir mejor las opciones de refugio durante el verano. En lugar de concentrar todos los planes frescos en playas, centros comerciales o grandes parques, los juegos de agua acercan el alivio del calor a barrios donde muchas familias necesitan soluciones sencillas y a mano.
La expansión de estas zonas deja una idea clara sobre el verano que viene: refrescarse ya no es solo cuestión de ocio, sino de espacio público. En una Barcelona cada vez más expuesta a episodios de calor, que un niño pueda jugar cerca de casa sin abrasarse al sol empieza a ser parte de cómo se cuida la vida diaria en los barrios.