La decisión, aprobada por el pleno, llega tras tres años de movilización vecinal impulsada por la plataforma Restituïm. El objetivo: revertir una denominación impuesta en 1941 durante la dictadura y recuperar el nombre original de los años 30.
El proceso administrativo ya está en marcha y obligará a actualizar señalización, mapas y sistemas de transporte en uno de los puntos más transitados del distrito. Aun así, el Ajuntament prevé completar el cambio antes de final de año.
La restitución supone también un reconocimiento a la figura de Salvat-Papasseit, uno de los grandes referentes de la poesía catalana, y refuerza el vínculo entre la ciudad y su patrimonio cultural.