En Zona Universitària, Meteocat ha registrado una mínima de 20,9 grados. El dato contrasta con las numerosas noches recientes en las que buena parte de Barcelona se mantenía por encima de los 25 incluso durante las horas más frescas.
En las zonas elevadas el alivio ha sido todavía más evidente. El entorno del Observatori Fabra ha quedado cerca de los 20 grados, mientras el centro ha conservado mejor el calor acumulado durante el día.
La diferencia se aprecia especialmente al comparar con la noche anterior. En El Raval, la mínima del jueves había sido de 27,5 grados, un registro propio de una noche tórrida y muy alejado de las temperaturas alcanzadas esta madrugada en otros puntos de la ciudad.
Para quienes llevan semanas durmiendo con ventiladores, aire acondicionado o ventanas abiertas, perder cuatro o cinco grados cambia bastante la noche. Los dormitorios pueden refrescarse con mayor facilidad y las primeras horas de la mañana vuelven a resultar más llevaderas.
El descenso también se ha extendido por Catalunya. En zonas del Pirineo los termómetros han bajado con más fuerza, mientras que en buena parte del litoral las mínimas continúan por encima de los 20 grados, dentro de la categoría de noche tropical.
La madrugada deja así una sensación casi olvidada este verano: despertarse en Barcelona con valores cercanos a los 20 grados. Después de tantas noches sofocantes, unas pocas horas de aire más fresco han bastado para notar el cambio.