Durante marzo, los Cinemes Girona ofrecen un ciclo de películas para niños centrado en el derecho a la familia. La iniciativa busca fomentar el debate y la reflexión en escuelas y familias. Ocho filmes y actividades educativas llenarán la cartelera. Una oportunidad única para descubrir el valor del entorno familiar en la infancia.
Este mes de marzo, las familias y escuelas de Barcelona tienen una cita especial en los Cinemes Girona. El Cicle de Cinema dels Drets dels Infants transforma la cartelera en una herramienta educativa, invitando a niños y adolescentes a explorar el significado del derecho a la familia a través del cine.
La programación, impulsada por el Departament de Promoció de la Infància, propone veinte sesiones repartidas entre distintos niveles educativos y público familiar. Ocho películas cuidadosamente seleccionadas, como «El meu veí Totoro», «Dúnia i l’Eco del Tambor» o «La meva mare és un goril·la», abordan desde diferentes perspectivas la importancia de crecer en un entorno familiar seguro y afectivo.
El ciclo, bajo el lema «Barcelona, ciutat de famílies», busca que los más jóvenes reflexionen sobre qué significa tener una familia y cómo influye en su desarrollo personal. Las proyecciones se acompañan de actividades y debates diseñados para fomentar el pensamiento crítico, la solidaridad y el respeto en el aula y en casa.
El profesorado dispone de una guía pedagógica con propuestas y recursos para trabajar los temas tratados en las películas. Las reservas escolares se gestionan a través del Programa d’Activitats Escolars, mientras que las sesiones familiares y para adolescentes pueden reservarse en la web del ciclo, donde también se encuentra la programación completa.
Los Cinemes Girona, ubicados en el corazón de la ciudad, se han consolidado como un referente para el cine independiente y las propuestas culturales dirigidas a públicos diversos. Su implicación en iniciativas educativas y sociales ha permitido que generaciones de barceloneses descubran el cine como una herramienta de aprendizaje y reflexión. El espacio, con salas adaptadas y una programación variada, sigue apostando por acercar el séptimo arte a la vida cotidiana de la ciudad.