El momento más complicado se concentrará durante las primeras horas del sábado. El litoral de Barcelona tiene activo un aviso amarillo por lluvias y tormentas hasta las 6 de la mañana, con posibilidad de acumular hasta 30 litros por metro cuadrado en una hora. Las tormentas pueden ir acompañadas además de granizo y rachas fuertes de viento.
La inestabilidad todavía podrá dejar algunos chubascos durante la mañana. AEMET eleva la probabilidad de precipitación hasta el 75% en esa primera mitad de la jornada, mientras que a partir del mediodía el riesgo cae prácticamente a cero y empezarán a abrirse claros.
Las temperaturas del sábado se moverán entre los 24 y los 29 grados. El ambiente seguirá siendo húmedo, pero la ausencia de calor extremo permitirá recuperar los planes al aire libre durante la tarde. Terrazas, playas y las calles de la Festa Major de Sants tendrán mejores condiciones después de un inicio de jornada complicado.
El domingo será distinto. La mínima bajará ligeramente hasta unos 23 grados y la máxima alcanzará los 30, con intervalos de nubes y largos ratos de sol. La posibilidad de lluvia será mucho menor, aunque no se descarta algún chubasco breve y aislado a lo largo del día.
La playa seguirá siendo una opción para quienes quieran aprovechar el último tramo del fin de semana. Meteocat mantiene el agua de la Barceloneta alrededor de los 27 grados tanto el sábado como el domingo, mientras que el índice ultravioleta subirá hasta valores altos, especialmente durante la jornada dominical.
Las noches tampoco traerán un gran refresco. Con mínimas entre 23 y 24 grados, Barcelona seguirá dentro de valores de noche tropical y muchos pisos conservarán parte del calor acumulado durante el día, aunque lejos de las madrugadas tórridas que han marcado otras semanas de agosto.
El fin de semana deja así dos caras bastante claras: paraguas y precaución durante las primeras horas del sábado, seguido de una rápida mejoría y un domingo mucho más aprovechable. Quienes tengan planes en la calle harán bien en esperar unas horas antes de darlos por perdidos: después de las tormentas, Barcelona volverá rápidamente al verano.