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Barcelona activa más de 500 refugios climáticos para este verano

Barcelona prepara el verano con una red de más de 500 refugios climáticos repartidos por todos los distritos. Son espacios frescos, gratuitos y abiertos a la ciudadanía para descansar, hidratarse o hacer una pausa cuando el calor aprieta demasiado en la calle o en casa.

Uno de los refugios climáticos de Barcelona

Por · Barcelona ·

La cobertura llega ya a casi toda la ciudad. Según el Ayuntamiento, el 99,2% de los vecinos tiene un refugio climático a menos de 10 minutos a pie, y el 76,8% puede llegar a uno en menos de cinco. La idea es que encontrar un lugar fresco no dependa del barrio ni de tener aire acondicionado en casa.

La red estará activa durante los meses de más calor, hasta septiembre, y suma alrededor de un centenar de espacios más que el año pasado. El aumento busca responder a veranos cada vez más largos, noches tropicales más frecuentes y episodios de calor que ya condicionan la vida diaria en Barcelona.

Los refugios incluyen bibliotecas, centros cívicos, equipamientos municipales, instalaciones deportivas, museos, mercados, parques con sombra y otros espacios adaptados. En algunos casos ofrecen temperatura más agradable en interiores; en otros, sombra, bancos, agua cercana o zonas donde parar durante un trayecto.

El acceso es gratuito y no requiere inscripción previa. Eso permite usarlos de forma espontánea: para esperar entre gestiones, llevar a una persona mayor a descansar, hacer una pausa con niños o evitar las horas más duras si se trabaja o se camina por la ciudad.

La medida tiene especial importancia para personas mayores, niños, enfermos crónicos y vecinos que viven en viviendas mal aisladas o sin buena ventilación. En una ciudad densa, donde el asfalto y los edificios retienen calor, disponer de un refugio cerca puede marcar la diferencia durante una ola de calor.

El Ayuntamiento revisa cada año la red para ampliar espacios y reforzar los barrios con más vulnerabilidad climática. También se apoya en mapas, señalización y canales digitales para que los vecinos puedan localizar el refugio más cercano antes de salir de casa o durante sus desplazamientos.

Los refugios climáticos ya forman parte del nuevo verano barcelonés. No eliminan el calor ni sustituyen la necesidad de más sombra y mejores viviendas, pero ofrecen una respuesta práctica para que la ciudad siga funcionando cuando las temperaturas suben: leer en una biblioteca, descansar en un centro cívico o simplemente encontrar un lugar fresco a pocos minutos de casa.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID48850

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