El Ayuntamiento de Barcelona ha activado un nuevo sistema para que solo las personas empadronadas en la ciudad puedan entrar gratis al Park Güell. La medida sustituye el acceso gratuito a través de Gaudir Més por un nuevo “pase verde” vinculado al padrón municipal y busca cerrar la puerta al uso fraudulento que algunos visitantes hacían del sistema anterior.
El cambio llega en un momento especialmente sensible para uno de los espacios más tensionados por la presión turística en la ciudad. Según la cobertura publicada este 26 de marzo, el nuevo pase permitirá acreditar de forma directa la residencia en Barcelona y evitará que turistas entren gratis en las franjas reservadas a la ciudadanía.
La decisión tiene además una carga simbólica clara. Coincide con el centenario de 1926, el año en que culminó la compra municipal del parque para abrirlo a la ciudadanía. Ese aniversario refuerza el mensaje político del consistorio: recuperar el equilibrio entre el uso vecinal y la visita turística en uno de los enclaves más icónicos de Antoni Gaudí.
El contexto explica por qué el cambio era esperado. La web oficial del parque recuerda que el recinto supera las 17 hectáreas y que la zona monumental, la más visitada, tiene aforo regulado con un máximo de 1.400 visitantes por hora. A eso se suma la estrategia municipal ya acordada en 2025 para reducir en 500.000 las entradas turísticas antes de 2027 y bajar de 4,5 a 4 millones de visitantes anuales.
Más allá del cambio general para los empadronados en la ciudad, los barrios del entorno mantienen un régimen específico de acceso vecinal con tarjeta propia. Es el caso de La Salut, Vallcarca-Penitents, El Coll, El Carmel, Can Baró y Baix Guinardó, que forman parte del perímetro más directamente afectado por la presión del parque.
La clave de esta noticia no es solo que entrar gratis vaya a seguir siendo posible para los vecinos de Barcelona, sino que el Ayuntamiento intenta convertir ese derecho en un acceso realmente vecinal y no en una vía paralela para esquivar la entrada general. En una ciudad donde el debate sobre la masificación turística sigue muy vivo, el nuevo pase verde se presenta como un paso concreto para devolver centralidad al uso ciudadano del Park Güell.