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Barcelona acelera la climatización de escuelas con fondos turísticos

Barcelona quiere que el calor deje de marcar el final de curso en las aulas. El Ayuntamiento acelera la climatización de escuelas públicas con dinero procedente de la tasa turística, una vía que convierte parte de los ingresos generados por los visitantes en mejoras directas para la vida diaria de los barrios.

Foto por rblfmr / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

El plan ya ha permitido climatizar 84 centros educativos entre 2024 y 2026. La previsión municipal es llegar a 170 escuelas e institutos antes de 2030, dentro de una inversión global de 100 millones de euros destinada a adaptar los edificios escolares a veranos cada vez más largos y duros.

Este año se actuará en 30 nuevos centros, con una inversión de 22,9 millones de euros. Las obras forman parte del Pla Clima Escola Barcelona y serán ejecutadas por el Consorci d’Educació, encargado de llevar las instalaciones a los colegios e institutos públicos incluidos en el calendario.

La intervención no consiste solo en poner aparatos de aire acondicionado. El proyecto combina sistemas de aerotermia, renovación del aire, mejoras de ventilación, aislamiento, persianas y elementos de sombra. La idea es que los centros puedan mantener una temperatura más soportable sin disparar el consumo energético.

El cambio responde a una realidad que familias y docentes conocen bien. En junio, septiembre e incluso algunos días de primavera, muchas aulas alcanzan temperaturas difíciles para estudiar, trabajar o concentrarse. El problema afecta especialmente a niños pequeños, alumnado vulnerable y profesorado que pasa toda la jornada dentro del centro.

La financiación con fondos turísticos añade una lectura política y urbana al proyecto. Barcelona lleva años debatiendo cómo hacer que el turismo devuelva más a la ciudad que lo soporta. En este caso, una parte de esa recaudación se traduce en escuelas más preparadas para el calor, una demanda que gana fuerza con cada ola de temperaturas altas.

El plan también conecta con la red de refugios climáticos de la ciudad. Muchos centros educativos pueden tener un papel clave fuera del horario lectivo, especialmente si incorporan patios con más sombra, espacios interiores frescos y mejores condiciones térmicas para actividades de verano.

La climatización de escuelas deja una imagen muy concreta de hacia dónde va Barcelona: el cambio climático ya no se combate solo con grandes discursos, sino con obras en aulas, patios y edificios públicos. Cada centro adaptado significa menos calor para estudiar, más seguridad para los niños y una forma más visible de convertir la tasa turística en bienestar cotidiano.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID48838

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