Bad Bunny hizo historia en la Super Bowl al convertirse en el primer artista solista hispanohablante en encabezar el espectáculo del descanso de la final de la NFL, y convirtió su actuación en una declaración cultural sobre la unidad de Estados Unidos.
En el escenario del Levi's Stadium, el músico presentó una puesta en escena inspirada en Puerto Rico: la escenografía recordaba a los campos de caña de azúcar y el lenguaje visual hacía referencia a las raíces latinoamericanas del artista. En el espectáculo participaron estrellas invitadas, como Lady Gaga y Ricky Martin, que interpretó una canción escrita por Bad Bunny.
El final fue un gesto breve pero expresivo: un llamamiento a bendecir a Estados Unidos en toda su diversidad, desde el norte hasta el sur del continente. La actuación tuvo lugar solo una semana después de que Bad Bunny recibiera el Grammy al álbum del año con un disco íntegramente en español, lo que consolidó su estatus como uno de los artistas más influyentes de la actualidad.