El proyecto, situado en la calle Badajoz, permitirá que 30 familias accedan a una vivienda mediante sorteo público, mientras que el resto se destinará a entidades sociales y a situaciones de emergencia habitacional. La gestión correrá a cargo de la Fundació Hàbitat3.
Los pisos, de dos habitaciones y entre 61 y 72 metros cuadrados, tendrán alquileres de entre 428 y 501 euros al mes, por debajo del precio oficial. Además, el edificio apuesta por la construcción en madera, una solución más sostenible que empieza a ganar peso en la ciudad.
El modelo combina inversión privada y control público: la promotora construye en suelo municipal, pero las viviendas seguirán siendo públicas a largo plazo. Esta fórmula busca ampliar el parque de alquiler social sin depender solo de la administración.
El proyecto también evidencia uno de los grandes retos: el tiempo. Aunque la obra se completó en menos de dos años, los trámites se alargaron durante cinco, reflejando la dificultad de responder con rapidez a la demanda de vivienda en Barcelona.
Si buscas alquiler en Barcelona, este tipo de proyectos abre nuevas oportunidades con precios más bajos y condiciones más estables. También muestra hacia dónde se dirige la ciudad: más colaboración público-privada y más vivienda social para aliviar la presión del mercado. Aun así, el ritmo de entrega sigue siendo clave, porque la demanda continúa siendo mucho mayor que la oferta disponible.