La movilización, convocada por la plataforma Desmilitaritzem l’Educació y apoyada por sindicatos, denunció que la participación del Ejército en este tipo de eventos “no es formación, sino reclutamiento”. Los manifestantes desplegaron pancartas con lemas como “las armas no educan, las armas matan” y corearon consignas contra la presencia militar en espacios educativos.
La protesta se desarrolló de forma pacífica durante más de media hora, aunque obligó a reforzar la seguridad y atrajo la atención de visitantes y expositores en plena jornada inaugural. Este tipo de acciones no es nuevo: el rechazo a la presencia del Ejército en la feria se repite desde hace más de una década.
El contexto internacional, marcado por conflictos armados y tensiones geopolíticas, ha reavivado el debate sobre qué papel deben tener las instituciones militares en entornos vinculados a la educación y la orientación profesional.
La escena vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que divide a la ciudad: si estos espacios deben centrarse exclusivamente en la formación académica o abrirse a otras salidas profesionales. En un evento donde miles de jóvenes deciden su futuro, la presencia de determinados actores genera reacciones que van más allá del propio recinto. Tras este inicio, el Saló continuará hasta el fin de semana con su programación habitual. La incógnita es si la polémica tendrá continuidad o si el debate volverá a trasladarse fuera de la feria en los próximos días.