Las máquinas ya trabajan en la demolición del pabellón 4 y del actual Palau de Congressos, donde se levantará un nuevo edificio multifuncional destinado a grandes eventos. La actuación forma parte de una reforma de gran escala que busca modernizar unas instalaciones muy ligadas a la historia ferial de Barcelona.
Al mismo tiempo, continúa la retirada de amianto en el Palau Alfons XIII y el desmontaje de la cubierta del Palau del Vestit. El objetivo es que estos tres inmuebles estén completamente renovados en 2029, coincidiendo con el centenario de la Exposición Internacional que transformó Montjuïc.
Una de las imágenes más llamativas de la obra es la instalación de una grúa con un brazo de 60 metros. Los derribos avanzan en dirección a la avenida de la Reina Maria Cristina para reducir las molestias sobre el entorno y ordenar mejor el movimiento de maquinaria pesada.
El futuro palacio multifuncional contará con dos plantas de exposición independientes y accesos desde el nuevo carrer de l’Univers y desde Maria Cristina. La distribución permitirá acoger actividades de distinto formato al mismo tiempo y aumentar la capacidad del recinto para ferias y congresos.
El nuevo Palau de Congressos ocupará el espacio del actual Palau Alfons XIII. El proyecto incluye un auditorio para más de 2.000 personas, un jardín de casi 7.000 metros cuadrados y una conexión directa desde la plaza de Carles Buïgas, cerca del futuro acceso al MNAC ampliado.
El Palau del Vestit se convertirá en un espacio vinculado a la innovación y a la actividad ferial. La primera fase de las obras supone una inversión cercana a los 250 millones de euros y también abre el camino a la construcción de 548 viviendas protegidas dentro del ámbito.
A partir de 2030 comenzará una segunda etapa centrada en el Palau de les Comunicacions y el Palau de la Metal·lúrgia. El calendario completo se extiende hasta 2035, por lo que la transformación convivirá durante años con la actividad habitual de Montjuïc.
La obra deja ya una estampa distinta en una de las entradas más reconocibles de la ciudad. Entre grúas, pabellones vacíos y derribos, Barcelona empieza a redibujar un recinto que quiere seguir siendo urbano sin renunciar a competir por los grandes congresos internacionales.