La presión comenzó hace meses, cuando muchos viajeros reservaron vehículos con antelación para desplazarse hacia las zonas donde el eclipse será total. Ahora, quienes han esperado hasta última hora se encuentran con una oferta muy reducida y precios que pueden situarse entre los 800 y los 1.300 euros dependiendo del vehículo, la compañía y la duración del alquiler.
Las empresas reconocen una demanda excepcional. Centauro, por ejemplo, ha reforzado su flota en Barcelona con alrededor de medio centenar de vehículos adicionales y aun así continúa teniendo dificultades para responder a todas las peticiones. En otras compañías, la disponibilidad también es mínima para estas fechas.
El perfil de los clientes ha cambiado además respecto a un agosto habitual. Muchos de quienes buscan coche son residentes de Barcelona y su área metropolitana que quieren desplazarse hacia el sur de Catalunya, especialmente Tarragona y las Terres de l'Ebre, donde el Sol desaparecerá completamente durante unos instantes.
Entre los visitantes internacionales, algunos han optado en cambio por viajar hacia Zaragoza, otra de las ciudades situadas dentro de la franja de totalidad. Los trabajadores del sector explican que muchos turistas extranjeros realizaron sus reservas con varios meses de margen, mientras que buena parte de la demanda local se ha concentrado durante los últimos días.
El eclipse coincide además con uno de los momentos de mayor actividad turística del verano y con la proximidad del puente del 15 de agosto. La combinación ha llevado al límite unas flotas que ya suelen trabajar con una ocupación muy elevada durante estas semanas. Algunas empresas señalan que la escasez de vehículos podría mantenerse hasta finales de mes.
El problema no será únicamente conseguir un coche. Catalunya espera un aumento importante de los desplazamientos hacia Tarragona, Ponent y las Terres de l'Ebre durante la tarde del miércoles, y Trànsit ha preparado un dispositivo especial para gestionar la circulación. Las autoridades recomiendan salir con suficiente antelación y utilizar el transporte público siempre que sea posible para evitar quedar atrapado en los accesos a los principales puntos de observación.
Para quienes todavía estén pensando en alquilar un vehículo exclusivamente para ver el eclipse, hacerlo a última hora puede convertirse así en una opción especialmente cara y complicada. La fiebre por contemplar la totalidad ha alterado durante unos días uno de los sectores más acostumbrados a trabajar al límite en agosto y anticipa una tarde de tráfico intenso en las carreteras que salen de Barcelona hacia el sur.