Vecinos de Barcelona reciben llamadas y mensajes que simulan ser de su banco. Los estafadores se hacen pasar por empleados y piden datos sensibles. El engaño es cada vez más sofisticado. La ciberseguridad local advierte sobre el peligro. No sigas instrucciones sospechosas.
En los últimos días, muchos barceloneses han visto cómo sus teléfonos se llenan de llamadas y mensajes que parecen venir de su propio banco. El engaño es tan convincente que incluso quienes están acostumbrados a desconfiar pueden caer en la trampa. Los estafadores se presentan como gestores bancarios y alertan sobre un supuesto movimiento sospechoso en la cuenta del usuario.
La táctica es directa: tras ganarse la confianza, explican paso a paso cómo cancelar la supuesta operación fraudulenta. Para reforzar la credibilidad, envían un SMS con un código que, en realidad, permite a los delincuentes acceder al dinero de la víctima. Si la persona sigue las indicaciones, el resultado es la pérdida inmediata de sus fondos.
La sofisticación de este fraude ha puesto en alerta a las autoridades de ciberseguridad en Cataluña, que insisten en que nunca se deben compartir códigos ni seguir instrucciones recibidas por teléfono o mensaje, aunque parezcan legítimas. El impacto de este tipo de estafas se siente especialmente en barrios donde la digitalización bancaria avanza rápido y la confianza en los canales oficiales es alta.
El auge de estos engaños coincide con un aumento de la actividad digital en la ciudad, donde cada vez más gestiones cotidianas se realizan desde el móvil. La recomendación es clara: ante cualquier duda, contactar directamente con la entidad bancaria a través de los canales oficiales y no responder a mensajes inesperados.
El organismo encargado de la ciberseguridad en Cataluña juega un papel clave en la protección digital de la ciudadanía. Su labor abarca desde la prevención de fraudes hasta la educación sobre buenas prácticas online. En los últimos años, ha intensificado campañas para alertar sobre nuevas formas de estafa que afectan tanto a particulares como a empresas. Su presencia se ha vuelto indispensable en una ciudad donde la vida digital es ya parte del día a día.