Barcelona ha vivido el abril más cálido jamás registrado. La temperatura media ha superado en más de un grado el récord anterior. Incluso ha estado por encima de la media habitual de mayo. El calor extremo y la falta de lluvias marcan un mes histórico.
El mes de abril ha dejado huella en Barcelona, alterando la percepción habitual del clima primaveral. Quienes han paseado por la ciudad han notado un calor inusual, más propio de finales de primavera que de un mes de transición. El Observatori Fabra – RACAB ha confirmado que este abril ha sido el más cálido desde que existen registros, superando el récord anterior por casi grado y medio y situándose 3,7 ºC por encima de la media habitual del mes.
La temperatura media provisional ha alcanzado los 17,4 ºC, una cifra que no solo pulveriza el récord anterior de 16,1 ºC (registrado hace apenas tres años), sino que también supera la media climática de mayo, que se sitúa en 17,2 ºC. Este dato es especialmente llamativo, ya que solo uno de cada cuatro meses de mayo en los últimos 112 años ha sido más cálido que este abril.
El fenómeno no se limita al Observatori Fabra. En Les Corts, la estación de Meteocat también ha batido su propio récord, con una media de 17,9 ºC, superando por una décima el máximo anterior de 2011 y quedando dos grados por encima de la media de abril en esa zona.
Este abril ha traído consigo otros hitos: se ha registrado la temperatura mínima más alta para este mes y el mayor número de días con máximas iguales o superiores a 25 ºC. Además, la anomalía térmica se suma a una tendencia reciente en la ciudad, donde meses como junio de 2025 y febrero de 2024 también rompieron récords históricos, con desviaciones de hasta 4,5 ºC respecto a sus medias habituales.
La otra cara de este abril ha sido la escasez de lluvias. En el Observatori Fabra apenas se han recogido 16 litros por metro cuadrado, muy lejos de los casi 63 litros que suelen caer en este mes, el más lluvioso de la primavera. En Les Corts, la situación ha sido similar, con precipitaciones que apenas han alcanzado los 18 litros, concentradas en un único episodio a mitad de mes y algunas gotas de barro al final.
El impacto de este abril atípico se refleja en la vida diaria de la ciudad: terrazas llenas, parques con ambiente veraniego y una sensación generalizada de que el calendario se ha adelantado. La excepcionalidad de las temperaturas y la falta de lluvias reavivan el debate sobre el cambio climático y sus efectos inmediatos en Barcelona.
El Observatori Fabra, situado en la sierra de Collserola, es uno de los referentes históricos para el seguimiento meteorológico en Barcelona. Fundado en 1904, ha documentado los principales episodios climáticos de la ciudad durante más de un siglo. Sus registros permiten comparar la evolución de las temperaturas y las precipitaciones, y son clave para entender cómo el clima de Barcelona está cambiando en las últimas décadas.