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7 de febrero: qué se celebra hoy

El 7 de febrero nos invita a detener el ritmo, aflojar la prisa y volver a gestos que parecen venir de otro tiempo, pero que hoy resultan más necesarios que nunca. Entre la intimidad de una carta manuscrita y la ambición de dialogar entre creencias diversas, esta fecha reúne dos formas complementarias de comunicación humana: la que nace del afecto cotidiano y la que aspira a construir convivencia a gran escala. Un día hecho de palabras —unas privadas, otras colectivas— que buscan acercarnos unos a otros.

Foto por pictures of / Shutterstock / FOTODOM

Día de Mandar una Carta a un Amigo

En tiempos de mensajes instantáneos, escribir una carta a mano es casi un acto de resistencia emocional. El Día de Mandar una Carta a un Amigo recupera ese ritual pausado, íntimo, en el que la tinta acompaña pensamientos que no siempre caben en una pantalla. No hace falta una ocasión solemne: basta con el deseo de decir “pienso en ti”, de tender un puente entre dos vidas separadas por la distancia o simplemente por la rutina.

Las cartas tienen un ritmo propio: obligan a ordenar las ideas, a detenerse en los matices, a convertir la memoria en palabras concretas. La neurociencia señala que la escritura manual activa regiones del cerebro asociadas con la concentración y la evocación; quizás por eso una carta guarda una verdad distinta, más directa. No es solo comunicación —es presencia diferida, un objeto que viaja con el pulso de quien lo escribió.

Este día también celebra las historias casi novelescas que la correspondencia ha dejado a lo largo de los siglos: mensajes que cruzaron océanos en botellas, cartas que tardaron años en llegar a su destino, secretos compartidos con desconocidos que se transformaron en amistades duraderas. Recordarlas es recordar que las palabras, cuando se ponen sobre papel, conservan algo de esa magia antigua que nos conecta incluso cuando estamos lejos.

Semana Mundial de la Armonía Interconfesional

Del 1 al 7 de febrero se celebra la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional, una iniciativa impulsada por la ONU para fomentar el diálogo entre religiones y creencias diversas. En un mundo donde las diferencias pueden convertirse en líneas de fractura, esta semana propone lo contrario: reconocernos en nuestra pluralidad, escuchar al otro sin miedo y construir espacios donde la fe —en cualquiera de sus formas— sea punto de encuentro y no de conflicto.

Desde su proclamación en 2010, la efeméride ha inspirado foros, encuentros y actos comunitarios que invitan a repensar el papel de la espiritualidad en la sociedad contemporánea. Las conversaciones abarcan desde la defensa del respeto mutuo hasta la colaboración ante crisis humanitarias, pasando por el reconocimiento de tradiciones indígenas, la inclusión de diásporas o los desafíos de vivir la fe en contextos diversos. Cada edición busca renovar un compromiso básico: convivir sin borrar la diferencia.

Lo esencial de esta semana es su vocación de puente. Frente a los discursos que fragmentan, la armonía interconfesional recuerda que las religiones —más allá de dogmas o ritos— han sido durante siglos un lenguaje para comprender el mundo, aliviar la incertidumbre y sostener a las comunidades. Celebrarla significa apostar por una convivencia donde la espiritualidad se entienda como una fuerza para la paz, no como un motivo de separación.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID43637

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