Día de Reyes: la estrella que aún guía
Para millones de niños, el Día de Reyes es la mañana más esperada del año: zapatos junto al árbol, un vaso de leche, una carta escrita con ilusión. Pero detrás de la magia de los regalos y las cabalgatas sobrevive una historia ancestral: la de tres sabios que siguieron una estrella para rendir homenaje al recién nacido. Melchor, Gaspar y Baltasar representan la fe que camina sin certezas, guiada solo por la luz.
El 6 de enero celebra la Epifanía, palabra que significa “revelación”. Es el cierre del tiempo navideño, cuando lo divino se hace visible y el mundo, por un instante, se siente reconciliado. Desde España hasta México, de Perú a Francia, las familias se reúnen alrededor de un roscón de reyes, ese pan circular adornado con frutas que simboliza la corona de los magos y el amor que no tiene principio ni fin.
Pero más allá del rito religioso, el Día de Reyes es un recordatorio de lo esencial: seguir las propias estrellas, mantener viva la capacidad de asombro y compartir la generosidad. Cada regalo, cada sonrisa infantil, prolonga el eco de aquel viaje hacia Belén.
Día Mundial de los Huérfanos de la Guerra: el silencio de las pérdidas
En la misma fecha de la alegría infantil, el calendario también nos confronta con su reverso: el Día Mundial de los Huérfanos de la Guerra, una efeméride que nos obliga a mirar lo que la violencia arrebata. Detrás de cada conflicto, millones de niños quedan sin familia, sin escuela, sin refugio, convertidos en testigos y víctimas de un mundo que no eligieron.
La historia reciente —de Europa tras la Segunda Guerra Mundial a Siria, Ucrania o Sudán— sigue repitiendo la misma herida. UNICEF recuerda que estos menores sufren no solo la pérdida de sus padres, sino también la del futuro. Muchos son reclutados, otros simplemente olvidados. La infancia, que debería ser un territorio de juegos, se convierte en un campo de supervivencia.
Este día busca despertar empatía y compromiso. La paz no se firma solo entre gobiernos: se construye en cada gesto de cuidado, en cada oportunidad que damos a un niño para volver a sentirse seguro. Recordar a los huérfanos de la guerra es recordar nuestra responsabilidad como humanidad.
Día Mundial de la Astrología: leer el cielo, comprendernos
Quizá por eso, en este mismo 6 de enero, se celebra también el Día Mundial de la Astrología. Porque, desde que el hombre alzó la vista, ha buscado en las estrellas respuestas a su propio destino. Los Reyes Magos eran, en realidad, astrólogos de Oriente: sacerdotes que sabían leer los signos del cielo. La “estrella de Belén” fue su brújula simbólica, el puente entre la ciencia antigua y la fe.
La astrología, aunque despojada hoy de rigor científico, conserva su encanto ancestral. Más que predecir el futuro, ha sido una forma poética de conectar con el universo, de reconocer que nuestras vidas son parte de un orden mayor. En sus cartas natales y sus zodíacos, el ser humano ha querido encontrar sentido a la incertidumbre, traducir el caos en constelaciones.
Tal vez por eso, cada 6 de enero miramos el cielo con una mezcla de infancia y de sabiduría. Seguimos buscando la estrella que nos guíe, sea real o simbólica. Porque, incluso en un mundo saturado de datos, seguimos necesitando creer en la luz.