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4 de abril: qué se celebra hoy

El 4 de abril es una fecha que obliga a mirar el suelo con atención. No hacia la belleza ni hacia el espectáculo, sino hacia aquello que permanece oculto y, precisamente por eso, resulta letal. Es un día dedicado a recordar que las guerras no terminan cuando callan las armas: sus huellas siguen presentes durante décadas, enterradas bajo la tierra, condicionando la vida de millones de personas. La memoria, en este caso, es una forma de protección.

Foto por Zanger Zheleznogorov / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

Día Internacional de Información sobre el Peligro de las Minas

El Día Internacional de Información sobre el Peligro de las Minas se conmemora cada 4 de abril desde 2005, por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas. Su objetivo es claro y urgente: concienciar sobre las consecuencias humanas, sociales y económicas del uso de minas antipersonales y otros explosivos remanentes de guerra, así como apoyar a las víctimas.

Las minas terrestres no distinguen entre soldados y civiles. Permanecen activas mucho después del final de los conflictos y convierten campos, caminos y pueblos enteros en territorios de riesgo permanente. Niños que juegan, agricultores que trabajan la tierra o familias que regresan a sus hogares tras una guerra se enfrentan a un peligro invisible que puede cambiar una vida en un segundo.

Además del impacto físico —amputaciones, lesiones irreversibles o la muerte—, las minas generan miedo, desplazamiento forzado y empobrecimiento. Comunidades enteras quedan aisladas, incapaces de cultivar sus tierras o reconstruir su futuro. Por ello, la acción contra las minas no es solo una cuestión de seguridad, sino también de derechos humanos, desarrollo sostenible y justicia social.

La eliminación de minas y explosivos es una tarea lenta y compleja que requiere cooperación internacional, tecnología, formación y, sobre todo, voluntad política. Cada mina retirada es un paso hacia un entorno más seguro, una oportunidad para devolver la tierra a quienes la habitan y una forma concreta de construir paz allí donde antes hubo conflicto.

El 4 de abril no es una efeméride cómoda. Es una llamada a no olvidar, a apoyar los esfuerzos de desminado y a reconocer que la verdadera reconstrucción comienza cuando el suelo vuelve a ser un lugar donde se puede caminar sin miedo.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID44181

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