Día Internacional del Tiburón Ballena: el guardián silencioso de los océanos
Cada 30 de agosto el mundo entero vuelve la mirada hacia el tiburón ballena, ese gigante apacible que surca los mares con la serenidad de quien sabe que pertenece a un tiempo más antiguo que el nuestro. Desde 2008, esta fecha nos recuerda que incluso el ser vivo más imponente puede estar en peligro si no aprendemos a convivir con la naturaleza en lugar de arrasarla.
La idea nació en la II Conferencia Internacional del Tiburón Ballena en México, donde más de 40 países prometieron proteger a esta especie frente a las amenazas que la acorralan: la pesca ilegal, la contaminación, el tráfico de embarcaciones y un turismo descontrolado que olvida que el océano no es un parque temático, sino un ecosistema vivo.
Con sus 20 metros de longitud y 34 toneladas de peso, el tiburón ballena podría parecer un titán invencible, pero su reproducción lenta y la mano del ser humano lo han vuelto frágil. Se alimenta solo de plancton, filtrando vida diminuta con la paciencia de quien lleva más de un siglo habitando las aguas del planeta. Hoy, su mayor depredador no es otro animal, sino nuestra indiferencia.
Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas: que nadie quede en el olvido
Ese mismo día, pero desde 2011, la ONU conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Su objetivo es dar visibilidad a un crimen que, en muchos lugares, sigue ocurriendo en silencio: personas arrestadas o secuestradas contra su voluntad, cuyo paradero es ocultado por gobiernos, grupos armados o actores políticos, dejándolas fuera del alcance de la ley y de sus familias.
Países como España, con más de 114.000 desaparecidos del régimen franquista, o Camboya, con cerca de un millón de víctimas, son recordatorios dolorosos de que este es un problema global que trasciende fronteras y épocas.
Conmemorar este día es un acto de memoria y justicia, una manera de exigir a los gobiernos que detengan estas violaciones de derechos humanos y de rendir homenaje a quienes aún esperan respuestas.