La Hora del Planeta
Cada último sábado de marzo, millones de ciudades apagan sus luces al mismo tiempo para participar en La Hora del Planeta, una iniciativa impulsada por el World Wide Fund for Nature en 2007. El gesto es sencillo: una hora sin iluminación artificial, entre las 20:30 y las 21:30, como recordatorio simbólico de la fragilidad de la Tierra y de la urgencia de actuar frente al cambio climático.
Aunque apagar la luz no frena por sí solo el calentamiento global, su fuerza reside en lo colectivo. Monumentos, hogares y empresas se suman a un mismo pulso global que busca despertar conciencia, reducir la huella ambiental y replantear nuestros hábitos cotidianos. La Hora del Planeta no es solo un apagón: es una invitación a pensar qué tipo de futuro estamos iluminando.
Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial
Desde 1979, a partir del 21 de marzo, se celebra la Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial, proclamada por la Organización de las Naciones Unidas. Su origen está marcado por la tragedia de Sharpeville, en Sudáfrica, donde en 1960 una protesta pacífica contra el apartheid terminó en una masacre que conmocionó al mundo.
Esta semana recuerda que, aunque muchas leyes discriminatorias han sido abolidas, el racismo sigue presente de formas visibles e invisibles. Es un llamado a la memoria, pero también a la acción: a defender la dignidad humana, la igualdad de derechos y la convivencia en sociedades cada vez más diversas. No se trata solo de recordar el pasado, sino de no normalizar las injusticias del presente.
Día de la Torta Selva Negra
En contraste con los grandes temas globales, el 28 de marzo también celebra algo aparentemente más ligero, pero profundamente cultural: el Día de la Torta Selva Negra. Este postre, nacido en la región alemana de Baden, combina bizcocho de chocolate, crema y cerezas ácidas, y se ha convertido en un clásico internacional.
Detrás de su sabor hay tradición, memoria y celebración compartida. La Selva Negra no es solo una receta, sino un ejemplo de cómo la gastronomía viaja, se adapta y une a las personas. En un día marcado por reflexiones profundas, este pastel recuerda que el disfrute también forma parte de nuestra relación con el mundo.