Cuando falta un cromosoma, pero sobra coraje
El Síndrome de Turner ocurre cuando falta, total o parcialmente, uno de los cromosomas X. Las niñas y mujeres con este síndrome suelen ser de baja estatura, presentan alteraciones en el desarrollo sexual y, en algunos casos, condiciones cardíacas o renales. Sin embargo, con diagnóstico temprano y los tratamientos adecuados, muchas pueden llevar una vida tan plena como cualquier otra persona.
Esta condición, descrita en 1938 por el endocrinólogo Henry Turner, también puede manifestarse con rasgos físicos como el cuello corto o el tórax ancho, y con la ausencia de menstruación en la adolescencia, lo que afecta la fertilidad.
La ciencia como aliada
Hoy en día, la medicina ha cambiado radicalmente la forma de enfrentar el Síndrome de Turner. Los diagnósticos prenatales permiten detectar la condición antes del nacimiento, mientras que terapias con hormona de crecimiento y estrógenos ayudan a mejorar la estatura y el desarrollo físico.
Además, el apoyo psicológico es fundamental para que cada niña y mujer con Turner crezca con confianza, sabiendo que su valor y su futuro van mucho más allá de un cromosoma.
El 28 de agosto recordamos que la información salva vidas y que la empatía, junto con la ciencia, puede derribar cualquier barrera.