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23 de enero: qué se celebra hoy

El 23 de enero llega envuelto en un aire de reflexión: un día dedicado oficialmente a la libertad y, al mismo tiempo, enmarcado por dos semanas que hablan de salud pública y de convivencia espiritual. Es una fecha en la que la historia, el cuerpo y la fe se cruzan, recordándonos que la libertad no solo se conquista, sino que también se protege; que la salud necesita vigilancia; y que la unidad, incluso entre diferencias profundas, es una tarea compartida. Así, este día se convierte en una invitación a pensar quiénes somos y cómo queremos vivir juntos.

Foto por dee karen / Shutterstock / FOTODOM
23 de enero: qué se celebra hoy

Día Mundial de la Libertad

La libertad es una palabra que a veces repetimos sin detenernos en su peso real: la posibilidad de pensar, actuar y vivir sin imposiciones, desde la responsabilidad y el respeto. El 23 de enero se celebra el Día Mundial de la Libertad para recordar que este derecho, considerado universal, no ha sido ni es un camino sencillo. Las luchas contra la opresión, los sistemas autoritarios y las imposiciones ideológicas forman parte de una historia marcada por avances, retrocesos y conquistas colectivas.

La fecha evoca dos episodios que ilustran esa búsqueda: en 1954, más de veinte mil prisioneros de guerra chinos escogieron no ser repatriados, ejerciendo su derecho a decidir sobre su destino; y en Venezuela, el 23 de enero de 1958, una unión cívico-militar derrocó una dictadura que había suspendido libertades esenciales. Ambos hechos, distintos en sus contextos, comparten una misma raíz: la defensa de la dignidad humana frente a la imposición.

Celebrar este día es mirar la libertad no como una consigna abstracta, sino como una responsabilidad diaria. Defenderla implica cuidar la expresión, la conciencia, la disidencia, la justicia y el derecho a vivir sin miedo. Es, en última instancia, comprender que la libertad florece allí donde más se protege el espacio para que cada persona sea plenamente ella misma.

Semana Europea de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino

En paralelo, esta semana —del 20 al 26 de enero— Europa centra su atención en una enfermedad que avanza de forma silenciosa pero puede prevenirse eficazmente: el cáncer de cuello uterino. Con más de 600.000 diagnósticos anuales en el continente, la prevención se convierte en un acto de salud pública imprescindible. Entre la vacunación contra el VPH, las citologías y el acceso a revisiones periódicas, la ciencia ofrece herramientas claras para reducir riesgos que, de otra manera, pueden ser mortales.

La campaña no se limita a distribuir información; busca también combatir desigualdades. No todas las mujeres tienen el mismo acceso a controles ginecológicos o a la vacuna, y esta brecha se traduce en vidas perdidas. Por eso, esta semana es también un recordatorio político: la prevención necesita recursos, educación y voluntad social.

Charlas, conversatorios, materiales informativos y campañas comunitarias se despliegan en hospitales, centros educativos y espacios públicos. Cada actividad insiste en un mismo mensaje: conocer el propio cuerpo, hacerse pruebas y vacunarse no es solo autocuidado, sino un acto de protección colectiva que puede cambiar estadísticas y salvar historias.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Del 18 al 25 de enero, distintas confesiones cristianas se suman a la Semana de Oración por la Unidad, un espacio ecuménico que invita a reflexionar sobre la convivencia espiritual y sobre la capacidad de superar diferencias históricas. El lema de 2025 —«¿Crees esto?»— abre una pregunta que va más allá de lo doctrinal: interpela al sentido profundo de la fe y a la responsabilidad ética hacia el prójimo.

Las reflexiones propuestas para cada día abordan cuestiones como la justicia, la compasión, la solidaridad y el acompañamiento a quienes sufren. Al leerlas de manera conjunta, la semana adquiere un tono casi contemplativo, un llamado a mirar la humanidad del otro antes que sus discrepancias. La diversidad cristiana, lejos de diluirse, encuentra aquí un espacio para reencontrarse desde la escucha.

Desde celebraciones locales hasta la solemne liturgia en la Basílica de San Pablo Extramuros, la semana recuerda que la unidad es una construcción paciente, hecha de diálogo, humildad y reconocimiento mutuo. Es una invitación a pensar que la paz comienza por pequeñas decisiones cotidianas, incluso dentro de comunidades con largas historias de distancia.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID43622

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