Semana Europea de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino
En plena tercera semana de enero, Europa centra su atención en una enfermedad que avanza a menudo en silencio, pero cuya prevención está al alcance de la mayoría: el cáncer de cuello uterino. La campaña, que se extiende del 20 al 26 de enero, busca reforzar un mensaje esencial: la información salva vidas. Las revisiones periódicas, la vacunación contra el VPH y el acceso a la medicina preventiva convierten lo que podría ser una amenaza grave en un riesgo controlable.
Las cifras siguen siendo contundentes: cientos de miles de diagnósticos nuevos cada año en el continente y decenas de miles de muertes evitables. Por eso, esta semana no es solo un recordatorio técnico, sino también social. Habla de desigualdades, de falta de acceso, de la necesidad de que la salud femenina sea una prioridad real y no un asunto periférico.
A lo largo de Europa, hospitales, asociaciones y centros comunitarios organizan conferencias, charlas y campañas de concienciación que buscan acercar la información de forma clara y accesible. El objetivo es sencillo: que ninguna mujer enfrente esta enfermedad sin haber recibido antes las herramientas para prevenirla. La semana se convierte así en una invitación a mirar el cuerpo con respeto y a la prevención como un acto de cuidado colectivo.
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
Del 18 al 25 de enero, diferentes confesiones cristianas se reúnen para reflexionar sobre la unidad, la reconciliación y los caminos comunes en un mundo fragmentado. El 22 de enero cae justo en el centro de esta semana especial, donde el diálogo sustituye a la confrontación y la oración se convierte en un puente que atraviesa siglos de diferencias doctrinales. El lema de 2025, «¿Crees esto?», insta a una introspección que va más allá de la teología: invita a preguntarse qué significa creer en la justicia, la compasión y la fraternidad.
Cada día propone una reflexión distinta, inspirada en textos bíblicos que abordan la solidaridad, la misericordia, el consuelo y la dignidad humana. Las comunidades locales organizan vigilias, encuentros y lecturas compartidas que buscan fortalecer un espíritu de escucha. La unidad no aparece como un ideal rígido, sino como un proceso que exige paciencia, apertura y humildad.
Desde las pequeñas parroquias rurales hasta la solemne celebración en Roma, la semana recuerda que la fe puede ser un espacio de encuentro antes que de división. En un tiempo marcado por tensiones sociales y religiosas, esta celebración adquiere un valor renovado: propone que la convivencia es posible, incluso cuando los caminos parecen distintos.