Día Mundial de la Nieve
Cada tercer domingo de enero, montañas y estaciones de esquí celebran la llegada del “oro blanco”. Es un día para disfrutar del deporte —esquí, snowboard, raquetas, tubing—, pero también para recordar que la nieve es un pilar silencioso del medio ambiente. Su acumulación invernal alimenta ríos y embalses en primavera, regula el clima y sostiene ecosistemas frágiles. En tiempos de deshielo acelerado, esta efeméride invita no solo a jugar, sino a proteger.
Día Mundial de la Religión
Creado en 1950 por la comunidad bahá’í, este día propone algo tan simple como urgente: respeto y diálogo entre las creencias del mundo. Las religiones surgieron para responder a preguntas profundas —el sentido, la muerte, la justicia— y, aunque sus caminos divergen, comparten una aspiración común: entender el lugar del ser humano en el universo. Esta fecha recuerda que la convivencia es posible cuando se reconoce la dignidad del otro, crea o piense diferente.
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
Del 18 al 25 de enero, iglesias de todo el mundo dedican ocho días a rezar por la unidad y a reflexionar sobre la reconciliación. El lema de 2025, «¿Crees esto?», invita a mirar la fe desde la coherencia y la compasión. Cada jornada propone un tema de reflexión —la justicia, la misericordia, el consuelo al oprimido— y culmina con las Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros. Es un recordatorio de que la espiritualidad también puede ser un puente social.
Día de las Palomitas de Maíz
Y entre tanta trascendencia, una celebración deliciosa: el Día de las Palomitas de Maíz. Ese sonido característico del grano explotando lleva siglos acompañando rituales y reuniones. Hoy sigue siendo la banda sonora del cine y de las tardes en casa. Además de su valor simbólico, es un alimento con historia precolombina, beneficios nutricionales y decenas de nombres según el país: pochoclo, cotufas, crispetas, canguil, palomitas, pop… Una tradición universal envuelta en un simple crujido.