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13 de enero: qué se celebra hoy

El 13 de enero reúne tres celebraciones que, en apariencia, poco tienen que ver entre sí: la lucha contra la depresión, el placer infantil —y universal— de mascar chicle y la creatividad juguetona de los stickers. Pero todas ellas hablan, de un modo u otro, de la relación íntima que tenemos con nuestro ánimo. Desde la fragilidad silenciosa que requiere cuidados profundos hasta esos pequeños gestos —una pompa rosa, una pegatina en una libreta— que iluminan el día. Hoy es un recordatorio de que la salud emocional se sostiene tanto con apoyo experto como con pequeñas chispas de ligereza.

Foto por Marija Stepanovic / Shutterstock / FOTODOM
13 de enero: qué se celebra hoy

Día Mundial de Lucha contra la Depresión

La depresión no se manifiesta siempre como una tristeza evidente; a menudo aparece disfrazada de silencio, cansancio o desconexión. Este trastorno, que afecta a millones de personas en el mundo, es una sombra persistente que altera la forma de sentir, de pensar y de relacionarse con la vida. La Organización Mundial de la Salud la reconoce como una de las principales causas de discapacidad global, una condición que no distingue edad ni lugar y que en muchos casos permanece oculta tras gestos rutinarios.

Conmemorar este día implica romper ese silencio. Es una invitación a reconocer que la depresión no es debilidad ni falta de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere atención médica y una red afectiva sólida. Sus causas abarcan desde componentes genéticos y hormonales hasta vivencias traumáticas, presiones sociales, duelos o enfermedades previas. Comprenderla exige escuchar a quienes la atraviesan, sin minimizar su experiencia ni encerrarla en clichés.

La lucha contra la depresión también es un ejercicio colectivo. Implica crear entornos donde pedir ayuda no resulte intimidante, donde las conversaciones sobre salud mental fluyan con respeto y donde acompañar no sea una obligación, sino un acto de humanidad. Este día nos recuerda que la esperanza es un trabajo cotidiano, que ninguna persona debe enfrentarse a su dolor en soledad y que el acceso a tratamiento, información y apoyo puede salvar vidas.

Día Mundial del Chicle

Es curioso que, en el mismo día en que se reflexiona sobre la fragilidad emocional, también se celebre una golosina tan ligera como el chicle. Una pequeña pieza de goma que, desde hace más de un siglo, ha acompañado caminatas, exámenes, pausas de oficina y tardes de aburrimiento. Su historia comienza con la savia del árbol chiclero en Mesoamérica, y continúa hoy en elaboradas mezclas de polímeros, azúcares, aromas y colores.

Mascar chicle es un gesto casi automático, pero no por ello insignificante. Ayuda a concentrarse, a liberar tensión, incluso a jugar con el tiempo mientras una pompa crece y estalla. Hay también un aspecto nostálgico: bastan unos segundos para recordar la infancia, el primer intento de hacer un globo perfecto o la emoción de abrir un envoltorio nuevo. El chicle pertenece a ese pequeño inventario de placeres cotidianos que sostienen el ánimo sin grandes estridencias.

Pero esta celebración también tiene su costado curioso: récords de pompas gigantes, callejones recubiertos de chicles pegados a modo de mural involuntario, y leyes tan severas como la prohibición total en Singapur. El chicle, tan sencillo como parece, ha dejado huellas sorprendentes en la cultura popular. Celebrarlo es rendir homenaje a la imaginación cotidiana.

Día del Sticker

Los stickers, esas figuras adhesivas que decoran cuadernos, farolas, portátiles y agendas, tienen su propio día gracias al nacimiento del inventor Ray Stanton Avery en 1907. Él fue quien concibió las primeras etiquetas autoadhesivas y sentó las bases de un universo visual que hoy forma parte tanto de la cultura escolar como del arte urbano. Basta asomarse a cualquier ciudad para ver paredes, semáforos o escaparates convertidos en pequeñas galerías espontáneas.

Más allá de su dimensión práctica, los stickers son una forma directa y democrática de expresión. Algunos llevan mensajes políticos, otros humor, otros simples juegos gráficos. El Sticker Art —esa rama del arte callejero que combina diseño, consignas y provocación— convirtió estas pequeñas pegatinas en un lenguaje propio, capaz de sintetizar una idea en unos pocos centímetros cuadrados. Es un arte de bolsillo, efímero y transversal.

Celebrar este día es reivindicar la creatividad accesible: la posibilidad de intervenir el mundo con un gesto mínimo. Un sticker es, al fin y al cabo, una forma de decir “estuve aquí” sin levantar la voz. Y en un día dedicado también a combatir la depresión, resulta revelador: a veces basta un pequeño mensaje, un color en la pared, una figura inesperada para recordarnos que seguimos conectados con los demás.

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Publicado ID43611

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