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La moda inesperada que conquista Barcelona: volver a las bodegas de barrio

Las bodegas históricas de barrio vuelven a tener el espacio que se merecen. Vecinos, jóvenes y grupos de restauración las rescatan y preservan su memoria.

Foto por depositphotos.com

Cada semana, aproximadamente, abre un nuevo restaurante en Barcelona. Pero también cierran. Y una gran parte son bodegas centenarias, que formaron parte de la vida y esencia de la ciudad. Hoy resurgen, se reforman y se recuperan, y abren con la misma pasión y fuerza, o más si cabe, que antaño.

Este fenómeno viral coincide con las ganas del consumidor de volver a lo añejo, de respirar historia, de dejarse atrapar por un ambiente local, de casa y conocido, en el que siente más cómodo. Lejos de formalidades, son lugares icónicos, de barrio y que acogen a todos por igual. Donde uno se deja llevar con amigos por las ganas de compartir vinos a copas, jarras de cerveza, vermuts caseros, tapas de siempre, pero con toques actuales y desayunos de cuchara.

El fenómeno es dual: las bodegas de siempre cuyos propietarios siguen ahí, casi como un milagro; y las que recuperan jóvenes o grupos de restauración cuando sus dueños no pueden seguir y deben cerrar. Estos ejemplos de éxito impulsan una Barcelona más auténtica, la que se escapa de los manteles, la masificación del turismo y la impersonalidad, para seguir con los lugares de siempre (en peligro de extinción).

Bodega Josefa
instagram.com/bodegajosefabarcelona

Bodega Josefa

¡Quién iba a decir que los dueños de la mítica coctelería Boadas de las Ramblas iban a apostar también por la recuperación de una bodega de barrio! Pues así ha sido. En el Putxet, la mítica Bodega Josefa reabrió este marzo, preservando su esencia canalla, con una reforma pequeña que apenas se aprecia, y que provoca el contento de los vecinos. Los que siempre han ido (especialmente se reúnen para ver los partidos del Barça) y las nuevas generaciones que se suman a esta tendencia.

Para comer, hay clásicos como tapas de siempre y bocadillos fríos y calientes, junto a los desayunos de cuchara que también puedes pedir durante todo el día. Y algunos platos que no verás en otros sitios: fricandó de morro de cerdo, el chicharrón de Cádiz o la tortilla de patatas de cap y pota. Y ello en platos Duralex, sí los que vimos de niños y que todavía están presentes en muchas casas.

Los postres recuperan clásicos de la cultura popular, elaborados sin artificios y con ese punto casero como la crema catalana, o el mel i mató.

 C/ Saragossa, 86
Bodega La Palma
instagram.com/bodegalapalma

Bodega La Palma

El tiempo da la razón a aquellos lugares que preservan su historia. Como Bodega La Palma, ya un clásico del gótico que aporta vinos y tapas desde hace más de 80 años.

Además es uno de los lugares preferidos de actores y cantantes para hacer parada cuando se pasan por la ciudad. La última, Rosalía, siendo un sitio de reunión para tomar una copa de vino y picar algo. Destaca especialmente por su vermut casero y un menú de mediodía de 16,50 euros. Autenticidad, productos de proximidad, y buen ambiente con mezcla de foráneos y autóctonos que saben donde se come y se pasa bien.

 C/ La Palma de Sant Just, 7
Bodega Vidrios y Cristales
bodegavidriosycristales.com

Bodega Vidrios y Cristales

Otro de los lugares que se han empeñado en recuperar las tradicionales bodegas de barrio de siempre. Situada en los conocidos «porxos d'en Xifré» de la Casa Xifré, en el Borne, representa el formato clásico de bodega de barrio tradicional que sobresale por los buenos vinos, el vermut de grifo, y una carta basada en salazones, conservas de pescados de calidad y gourmet, ahumados.

Y los platos de siempre que tanto gustan: embutidos, quesos, aceitunas, ensalada de tomate, champiñones marinados, tortilla de patatas... no necesitas nada más.

 Passeig d’Isabel II, 6
Bodegueta Cal Pep
labodeguetadecalpep.ca

Bodegueta Cal Pep

En el barrio de Sants algunos bares añejos han cerrado, pero todavía quedan reliquias como la Bodegueta Cal Pep. Abierto desde 1927 es todo símbolo gastronómico de Barcelona, y reabrió hace unos tres años gracias a un cliente ya habitual, Gustavo González, que apostó por el resurgimiento de pequeños, pero queridos, locales de barrio.

Aunque se realizaron obras para modernizarla un poco, la Bodegueta conserva su esencia y algunos de los elementos clave del espacio.

 C/ Canalejas, 12
Bodega Molina
barmolina.com

Bodega Molina

No podíamos acabar con el repaso a las bodegas “recuperadas” sin citar Bodega Molina y Grup Confiteria. En este caso se trata de una bodega clásica, fresca, renovada, y con tapas y platillos elaborados para todos los paladares.

Su existencia es gracias a dos amigos de la infancia: Enric Rebordosa y Lito Baldovino, almas del Grup, que tienen un objetivo común; recuperar aquellos bares con más historia de la ciudad antes de que cierren o que ya habían bajado la persiana. Desde que en 2014 apostaron por el local modernista La Confiteria, han adquirido y reformado hasta 30 restaurantes y cocteleras históricas, como El Maravillas, Ultramarinos Marín, el Mundial Bar (que acaba de hacer 100 años) y la citada Bodega Molina.

 Pl. Molina, 1

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Marta Burgués
Marta Burgués
Periodista cultural y de ocio en Barcelona
Actualizado ID13937

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