El formato concentra toda la emoción en dos días: el 7 de mayo se juegan las semifinales y el 9, la final junto al partido por el tercer puesto. Cada encuentro se convierte en una cita de alto nivel donde el margen de error desaparece y cada posesión cuenta.
Más allá de la pista, el evento se plantea como una experiencia completa. Actividades para aficionados, propuestas culturales y la implicación de la ciudad acompañan a los partidos, generando un ambiente que trasciende lo deportivo. El público no solo asiste a un torneo, sino a una celebración colectiva del baloncesto.
Con un pase único que permite vivir ambas jornadas, la Final Four propone seguir en directo el momento en que se decide todo: el instante en que uno de los cuatro equipos logra imponerse y cerrar la temporada levantando el trofeo.