Aquí no hay una única manera de vivir la fiesta. Mientras unos siguen el sonido de los conciertos, otros se detienen entre puestos de la Feria de Entidades y Artesanos, buscan actividades familiares o acaban encontrándose, sin plan previo, en algún rincón donde siempre parece estar ocurriendo algo. Entre celebración y celebración también regresa el Wine Festival, una cita que convierte el paseo en excusa y la conversación en parte del programa.
Detrás de todo está la energía colectiva de asociaciones y vecinos que, año tras año, consiguen que el barrio no solo organice una fiesta, sino que la haga suya.
Las Fiestas de Mayo del Poblenou tienen algo difícil de programar sobre un cartel: esa sensación de que el barrio entero sale a la calle y decide, durante un fin de semana, funcionar de otra manera. Y quizá ahí esté su mejor tradición.
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