Todo comienza con el pregón y el toque de inicio, pero a partir de ahí el barrio entra en modo celebración continua. Hay espacio para los gigantes y cabezudos, las habaneras, los correfocs, los trabucaires, las comidas populares y las orquestas que convierten las plazas en pistas de baile improvisadas.
La programación también deja sitio a propuestas que reflejan la identidad diversa y participativa del barrio: tardes flamencas, torneos deportivos, talleres, cine, rutas históricas y encuentros vecinales que convierten la fiesta en algo más que una sucesión de actos.
La Festa Major de Trinitat Vella no se entiende únicamente por su agenda. Su verdadero centro está en las calles ocupadas por vecinos, familias y generaciones distintas compartiendo un mismo espacio. El cierre llegará con los fuegos artificiales, aunque para muchos el recuerdo más importante será todo lo que sucede antes de mirar al cielo.
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