No existe un recorrido marcado ni una ruta obligatoria. A través de una aplicación y un mapa digital, los participantes —en solitario o por parejas— deberán localizar checkpoints virtuales repartidos por el barrio. Cada baliza tiene una puntuación distinta, y la verdadera carrera empieza al decidir qué camino tomar, cuánto arriesgar y qué estrategia seguir antes de que el tiempo se agote.
La experiencia ofrece dos formas de jugar. La modalidad Checkpoint Race propone hasta cinco horas y un recorrido aproximado de 25 kilómetros para quienes buscan un desafío completo. Checkpoint Explorer, en cambio, reduce la distancia y el tiempo para quienes prefieren una experiencia más ligera sin perder el componente táctico.
Más que una carrera convencional, CheckpointRace Barcelona convierte la ciudad en un territorio por descifrar. Una invitación a correr menos en línea recta y más guiándose por algo que rara vez aparece en los cronómetros: la curiosidad.
[[author:zenia-kade]]