El Pre-Sant Jordi no compite con la gran jornada del 23, sino que propone otra manera de acercarse a ella. Aquí no hay novedades recién impresas, sino ediciones antiguas, ejemplares descatalogados y pequeños hallazgos que aparecen entre montones de papel.
El paseo por el mercado se convierte en una exploración tranquila, donde cada parada ofrece una historia distinta. Además, cada puesto incorpora un punto de libro especial, un detalle que acompaña la compra y refuerza el carácter singular de la jornada.
Esta cita funciona como un ritual previo. Una forma de entrar en el ambiente de Sant Jordi desde la tradición del mercado, donde lo importante no es solo lo que se encuentra, sino el tiempo que se dedica a buscarlo.
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