La exposición se centra en la figura del Maestro de Cabestany, uno de los nombres más singulares del románico, y en su obra más emblemática: la portada desaparecida del monasterio de Sant Pere de Rodes.
A partir de ese vacío —lo que ya no está— la muestra reconstruye un relato donde conviven esplendor y ruina. El visitante avanza entre piezas románicas, sarcófagos de tradición romana, fragmentos reutilizados y documentos que explican cómo el conjunto fue desmontado, dispersado y, con el tiempo, reinterpretado.
Con cerca de un centenar de obras procedentes de colecciones nacionales e internacionales, como el Museo Frederic Marès, el British Museum o los Musei Vaticani, el recorrido traza conexiones entre épocas, estilos y relatos. No se trata solo de contemplar objetos, sino de entender cómo se construye la memoria del patrimonio.
Entre restos, huellas y testimonios, la exposición plantea una pregunta de fondo: qué queda de una obra cuando desaparece, y cómo ese vacío puede acabar generando un mito.