Tras la derrota republicana, los depósitos que la Generalitat había organizado para proteger las obras amenazadas por la guerra quedaron en manos del nuevo régimen. El recién creado Servicio de Defensa del Patrimonio Nacional (SDPAN) asumió su control y utilizó el museo como centro de recepción, custodia y administración de esos bienes.
Fruto de aquel proceso, el Museo Nacional conserva hoy un conjunto de piezas vinculadas a esas actuaciones. La exposición reúne 146 obras inscritas como depósitos del SDPAN, un fondo heterogéneo que da cuenta de procedencias diversas y trayectorias complejas.
La inscripción «Recuperado del enemigo», aún visible en algunos bastidores, condensa el sentido político de aquella operación: la imposición de un nuevo orden también en el terreno cultural. La muestra propone releer esas etiquetas no como una mera anotación administrativa, sino como una huella material de un momento histórico que todavía interpela.