Lejos de la ilusión realista que había dominado el siglo XIX, los nabis defendían que un cuadro debía ser ante todo una superficie organizada de colores y formas. Artistas como Pierre Bonnard y Édouard Vuillard exploraron interiores domésticos, escenas íntimas y composiciones donde la pintura dialoga con el mundo de los objetos, los tejidos o los papeles pintados.
La exposición reúne una selección de obras que permite seguir la evolución de este grupo y comprender su papel en un momento de transición: el paso del Impresionismo hacia las primeras vanguardias del siglo XX. Más que representar la realidad, los nabis querían transformarla en una experiencia visual cercana a la vida cotidiana.
A lo largo del itinerario se percibe una transformación clave: la pintura deja de estar separada del entorno y comienza a integrarse en él, anticipando una manera distinta de entender la modernidad.