Lejos de entender lo borroso como un error o una ausencia, la exposición plantea el desenfoque como un lenguaje propio. Obras inacabadas, imágenes desdibujadas, efectos flou y límites visuales difusos aparecen aquí como herramientas capaces de generar nuevas lecturas y otras maneras de percibir la realidad.
El recorrido reúne pinturas, vídeos, fotografías e instalaciones donde dialogan artistas de épocas y sensibilidades muy distintas: desde J. M. W. Turner o Gerhard Richter hasta Bill Viola o Christian Boltanski. Juntas, las obras parecen recordar que la mirada humana nunca ha sido completamente precisa.
Más que una exposición sobre lo que se ve, Desenfocado habla de aquello que permanece entre líneas, en los márgenes y en las zonas donde la imagen deja espacio a la imaginación.