A través de una aplicación móvil, las parejas reciben enigmas y desafíos que les conducen por plazas con memoria, pasajes escondidos y rincones que suelen pasar desapercibidos. No hay prisa ni itinerarios rígidos: la experiencia se adapta al ritmo de quienes la viven, invitando a detenerse, conversar y mirar Barcelona con otros ojos.
La propuesta combina juego y exploración urbana para crear un plan diferente, donde la complicidad surge de resolver juntos cada reto. El casco antiguo se revela así como un escenario lleno de detalles, ideal para quienes buscan celebrar San Valentín lejos de fórmulas previsibles.
La búsqueda del tesoro funciona como una excusa para compartir tiempo de calidad y construir recuerdos en común. Una experiencia pensada para parejas que prefieren perderse un poco por la ciudad para encontrarse de nuevo entre sus calles.