El itinerario permite explorar tanto los espacios interiores como el exterior del recinto para comprender cómo un complejo fabril de principios del siglo XX se transformó en el centro cultural que hoy ocupa este emblemático edificio. Durante el recorrido también se pone el foco en la intervención del arquitecto japonés Arata Isozaki, Premio Pritzker 2019, cuya actuación dialoga con la arquitectura original sin ocultar su identidad.
La experiencia culmina con un acceso exclusivo a las terrazas modernistas, un espacio habitualmente fuera del recorrido habitual. Allí, mientras el sol se esconde tras la montaña de Montjuïc, los participantes disfrutan de un aperitivo en un entorno privilegiado que invita a contemplar la ciudad desde otra perspectiva.
Más que una visita arquitectónica, esta propuesta ofrece una oportunidad para recorrer la historia, el diseño y la transformación de uno de los edificios más singulares de Barcelona en un momento especialmente evocador del día.