La actividad comienza dentro del museo, recorriendo sus salas para descubrir cómo distintos artistas han imaginado el paisaje. No se trata solo de mirar, sino de entender qué elementos lo construyen y cómo cambian según la mirada.
Después, el recorrido se amplía hacia el exterior. Plantas, formas, texturas y pequeñas variaciones del entorno se convierten en material de estudio. Los participantes observan, comparan y registran aquello que normalmente pasa desapercibido.
Con todo ese proceso, llega el momento de crear. Cada participante construye su propio paisaje utilizando distintos materiales y técnicas, experimentando con formas de representación que van más allá de lo evidente.
La propuesta, a cargo de la artista Laia Noal, conecta la práctica artística con la relación que se establece con la naturaleza. Más que un taller manual, plantea una forma de pensar el entorno y de entender cómo se construye —y se transforma— la idea de paisaje.