Rinaldo, el títere narrador habitual de La Puntual, guía el relato con humor y complicidad. A través de él desfilan los personajes de la historia: la princesa, el dragón y, por supuesto, Sant Jordi, en una versión que combina emoción, ritmo y pequeños giros que mantienen la atención de los más pequeños.
La puesta en escena apuesta por la sencillez: pocos elementos, manos visibles y la magia de ver cómo los objetos cobran vida ante los ojos del público. En ese formato íntimo, cada gesto cuenta y cada escena se construye casi a la vista.
Con una duración de 50 minutos y en catalán, el espectáculo invita a descubrir —o redescubrir— la leyenda desde la proximidad, donde lo importante no es solo cómo acaba la historia, sino cómo se vive mientras se cuenta.