A partir de ahí, el humor y la incomodidad avanzan juntos. Las dinámicas familiares se resquebrajan, los reproches salen sin filtro y los secretos, acumulados durante años, encuentran el momento de aparecer. Nada estalla de golpe; todo se va deslizando, casi sin que nadie pueda detenerlo.
Con texto de Jordi Sànchez y Pep Anton Gómez y dirección de Jesús Fernández, la pieza encuentra su fuerza en la interpretación de Jaume García Arija y Màrius Hernández, que sostienen un pulso escénico preciso entre lo absurdo y lo reconocible.
En 70 minutos, «R.I.P.» propone mirar de cerca aquello que muchas veces se evita: los vínculos cuando se tensan, el desgaste del cuidado y la fragilidad que aparece cuando ya no queda nada por disimular.