La adaptación, dirigida por Adrià Aubert, conserva el pulso popular y directo de Goldoni mientras lo conecta con una sensibilidad muy actual. Con solo cuatro intérpretes en escena, el montaje multiplica personajes y situaciones para construir un universo vibrante, donde la comedia se mezcla con una crítica sutil al consumismo, las modas pasajeras y esos rituales sociales que todos reconocen.
El sello artesanal de la compañía se percibe en cada detalle: una puesta en escena ágil, música integrada en la narración y un ritmo que convierte los 75 minutos de función en una cadena de equívocos, confidencias y pequeñas batallas familiares. La dramaturgia, firmada por Aubert y Carla Coll, no se limita a actualizar un clásico, sino que lo sacude para preguntarse qué significa hoy descansar, gastar y exhibirse ante los demás.
El resultado es un espectáculo en catalán que invita a reírse de uno mismo mientras deja en el aire una pregunta incómoda: cuánto de nuestras vacaciones es realmente descanso y cuánto pura representación.