Cinco intérpretes reconstruyen ese relato desde distintos ángulos, como si intentaran recomponer un espejo roto. No se detienen solo en el hecho de la agresión sexual que desencadena la trama, sino en todo lo que viene después: el silencio que se instala, la sospecha ajena, las palabras que no llegan o que llegan mal.
La pieza recorre el territorio incómodo de la memoria y de la justicia imperfecta. Aparecen médicos sin empatía, policías con prisa y voces que minimizan lo sucedido. Mientras tanto, la protagonista queda atrapada en una narración que no eligió y que, sin embargo, debe volver a contar una y otra vez.
En ese espacio suspendido entre el muro, el hielo y el cielo, la obra plantea una pregunta esencial: cómo se vuelve a habitar el propio cuerpo y la propia vida después de la violencia. Interpretada por Carla Ruiz de la Fuente Ballester, Maria Pocorull Ferrer, Clàudia Costa Jiménez, Alba Josa Levratto, Edna Rodríguez Rizzo y Alba Sala Quiroga, la pieza se presenta en catalán y tiene una duración de 65 minutos.