A partir de esa base histórica, el espectáculo desplaza la mirada hacia el presente. Se pregunta qué ocurre cuando ciertos discursos se repiten sin resistencia, cuando el lenguaje se vacía y términos como «fascismo» pierden su peso. La obra señala esa zona difusa donde lo inadmisible empieza a parecer cotidiano.
La propuesta de la compañía BarbaRosa no ofrece respuestas cerradas. Prefiere abrir grietas: en la memoria, en la percepción, en la manera de escuchar lo que nos rodea. Entre archivo y escena, el montaje construye una tensión constante entre lo que fue y lo que todavía resuena.
Interpretada en catalán y castellano, y con una duración de 90 minutos, la obra confronta al público con una cuestión incómoda: más allá de lo que pasó, qué es lo que hoy se está aceptando sin cuestionar.