La obra parte de una idea inquietante: en sociedades que se consideran estables y democráticas, ¿quién asume hoy el coste de desobedecer? ¿Quién decide poner el cuerpo, arriesgarse o cuestionar aquello que parece inamovible? El conflicto clásico deja de pertenecer al pasado y aparece reformulado a través de preguntas sobre el compromiso, el poder y las formas actuales de resistencia.
La propuesta juega con los límites entre mito y contemporaneidad, replanteando incluso figuras esenciales del teatro griego, como el coro o la idea misma de enemigo. El resultado es una mirada provocadora que evita respuestas fáciles y prefiere abrir grietas.
En catalán y con una duración de 150 minutos, Contra Antígona convierte un relato milenario en un espejo incómodo donde el presente termina observándose a sí mismo.
[[author:zenia-kade]]