La historia sigue a cinco personajes procedentes de mundos distintos que, al descubrir un espacio olvidado, deciden darle una nueva vida. Lo que parecía un lugar abandonado se convierte poco a poco en un escenario donde los objetos recuperados encuentran un nuevo propósito y el arte florece allí donde antes solo había ruinas.
Sobre la pista se suceden números de cuerda lisa, clown, equilibrio sobre cable y botellas, acrobacias, rueda Cyr y equilibrios con las manos. Cada disciplina aporta una pieza a este universo compartido, en el que el circo dialoga con la idea de las plantas pioneras: aquellas capaces de abrirse paso entre las grietas y crecer en los lugares más inesperados.
Representado en catalán y con una duración de 60 minutos, La gran plantada propone una mirada optimista sobre la capacidad de reinventarse y encontrar belleza incluso en los terrenos más difíciles.