A través de grandes piezas del repertorio y una puesta en escena dinámica, la propuesta transforma la escucha en algo físico y cercano. Aquí el coro deja de ser un acompañamiento para ocupar el centro del relato, revelando la energía colectiva que nace cuando las voces se encuentran y avanzan juntas.
La dramaturgia y dirección de Marc Rosich construyen un recorrido sensorial donde música, movimiento, luz y espacio dialogan constantemente. La experiencia busca algo que va más allá de la interpretación: acercar al espectador a la vibración de la voz humana y a su capacidad para emocionar, conectar y generar una experiencia compartida.
Producido por el Gran Teatre del Liceu, Al cor del Liceu abre una puerta poco habitual al mundo de la ópera y demuestra que, a veces, la mejor manera de escuchar una obra es situarse justo en medio de ella.