La obra parte de una idea aparentemente sencilla —para escribir, una mujer necesita independencia económica y un espacio propio— y despliega desde ahí una reflexión sobre literatura, educación, libertad y desigualdad. Woolf observa con ironía las reglas de una sociedad que acababa de empezar a reconocer legalmente derechos básicos a las mujeres y formula preguntas que, casi un siglo después, siguen provocando respuestas incómodas.
María Ruiz firma la dramaturgia y la dirección de esta adaptación, interpretada por Clara Sanchis. La puesta en escena conserva el carácter de conferencia del original, pero lo transforma en un diálogo teatral vivo, afilado y con sentido del humor.
Una habitación propia se representa en castellano y tiene una duración de 85 minutos.